Venezuela, un país con más de 30
millones de habitantes, con recursos naturales incalculables como: agua; ríos;
petróleo; frutos de todos los tipos; grandes extensiones de tierras fértiles a
todo lo largo y ancho de muestro país, con un clima tropical fabuloso, con
playas en casi todas las costas. Lo más importante, con un calor humano único e
inigualable, sociable, amable y servicial así somos los que habitamos este
hermoso país llamado VENEZUELA. Limita con dos países muy importantes de
América Latina como lo son: Colombia y Brasil un gigante como Brasil y una
Colombia siempre recostada de su hermana Venezuela.
Sin embargo, desde hace más de 20
años hemos visto como este país se ha ido transformado en un país cada día más
pobre, el cambio de ideología si así se le puede llamar que ejercieron los
habitantes de este país rico en petróleo, provoco que hoy vivamos el
aislamiento del resto del mundo, paso a paso nos retiran del mundo externo, con
el que hemos interactuado e intercambiados bienes y servicios por décadas, sin
justificación alguna dirían algunos pero: ¿dónde está realmente el problema de
Venezuela? ¿Cuáles son los motivos para aislarnos del resto del mundo? ¿Somos
los venezolanos responsables de este accionar internacional?
Podría pasar, todo el día
realizándome preguntas que probablemente no tengan respuestas o si las tienen
serían tan diversas y cuestionables por muchos y criticadas por centenar de
otros. La idea con este artículo no es responder esas preguntas, pero si reflexionar
sobre como la política internacional y la política interna de nuestro país nos
aleja del desarrollo tecnológico, educativo y sobre todo del tan anhelado
desarrollo económico que han buscado tanto los países del sur, con muchas
políticas incoherentes y con un sinfín de ciudadanos acuesta incapaces de
concebir que somos un país maravillo y que todos cabemos en él. Pero el egoísmo
del venezolano ha traspasado fronteras y hemos denigrado de nuestra cultura,
nuestros valores como nación y sobre todo hemos sido cómplice de una
devaluación de nuestro bolívar que ningún país del mundo con cuatro dedos de
frente le forjaría a su propia nación, pero este no es el punto en este
artículo.
Es así, que el aislamiento
internacional cada día se siente más, cada día nos pisan los talones, pero no
accionamos, si no reaccionamos ante situaciones internas que jamás habíamos
vivido en nuestro país, ayer fue otro paso del aislamiento en materia de
telecomunicaciones y pronto serán las páginas web que nos suministran la información
más actualizada de lo que sucede en el mundo y las oportunidades que se les
abren a otros países del continente. A pesar de eso, aun reaccionamos, frente a
una pandemia que muchos ya dudan de su existencia en esta nación. Venezuela aún
está en pie, haciendo frente a un millón de obstáculos provocados por las malas
políticas desde hace más de 10 años, donde no han sido capaces de reconocer sus
errores y mucho menos hacer el intento de corregirlas, parece que se afincan
más y retrocedemos más y más.
Definitivamente, el aislamiento
internacional pareciera que le interesa más al gobierno de turno, se siente
deslumbrado por los hechos, propone opciones poco elocuentes con respecto a lo
que realmente demandamos los venezolanos, habría que analizar esto, el
venezolano se adapta a todo sin agua carga haciendo largas colas, sin luz busca
velas y se ríe de no tenerla; sin gasolina la gente camina o improvisa vías de
trasporte nunca antes visto en pleno siglo XXI. Salarios insostenibles para la
gran mayoría muchos están emprendiendo y de qué manera, ¿será esta la forma
para reconstruir a Venezuela? Es una pregunta que les dejo para reflexionar y
sobre todo de buscar otras opciones ante la amenaza de ser un país excluido por
quienes aseguran sería la mejor forma de no tener relaciones internacionales
que aportan al desarrollo de nuestro país.
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